He
releído mis mil y una quejas, he leído mis vómitos de dolor, mi
incomprensión, mis miedos, mi yo. Ya no afecta, ya no me afectan los
fantasmas, ya no me afecta el supuesto dolor fabricado por la
inexperiencia y la marea, fabricado por las sombras, los errores, el
pasado, el no pensar, el recorrer paisajes como quien mira una
película de la que ni siquiera es personaje, en la que participaba creyendo que nada le afectará, como quien no es. Jugando a quien
vive sin vivir (y mientras los ángeles deseando la materia que desperdiciaba), jugando a que nada es cierto, a que puede olvidar, a que puede fingir, y aún encima el miedo. Olvidando que
todo me forma, olvidando el futuro arrepentimiento, olvidándome.
Podría decir que les odio, podría quedarme en el pasado, podría
recordar, podría acusar de daños y reproches, podría decir todo lo
que pensé y me tragué, todo lo que me dolió, podría seguir
hablando de los gritos que podría soltar al aire, a nadie, pero he
llegado viva, soy más yo que nunca, me he visto fuerte agarrándome
al presente con uñas y dientes mientras duendes se comían mi
cerebro, hasta que conseguía calmarlos, cuando dejaban de llorar en
las esquinas y de gritarme en el espejo lo estúpida que fui, el daño
que causé, los daños más bien. Revoloteaban por mi cabeza
golosinas para mi pasado yo, tentaciones, pero he vomitado lo que no
querían ver. Se retuercen porque no las saco, se regocijan en mí
otras veces, cuando notan mi debilidad, mi miedo, y me atacan con
todo su armamento, hablándome de desconfianza, de locura, de dudas,
de “y si”. Como si pudieran aplacarme, como si pudieran en todo
momento recordame la que fui, como si no pudiera hacer nada. Pero
puedo, lo he comprobado más veces de las que creía, puedo recordar
lo relevante y olvidarme de ellos y de los demonios que trajeron,
puedo crearme, puedo contigo. Tantas veces deseándote, tantas veces
esperando algo que desconocía, esperando que cambiaran, que
entendieran lo que necesito. Y llegaste tú, y sin hablarte me
dijiste todo lo que esperaba, como si leyeras mi pensamiento oculto y
lo tranformaras en tus palabras y anhelos, como si llevaras
esperándome toda la vida, como si llevara esperándote toda la vida. Aguantaste mis bucles, mis dudas, mis lloros y mis incompresiones, aguantaste al "octoplasta", como dice Santi Balmes, hasta que reaccioné y todo lo que vivimos y las veces que me levantaste y sacudiste, las veces que me gritaste que estabas ahí, sin hablar, las veces que nos metimos en el ring olvidando por momentos la comprensión, pero que siempre abandonábamos a medio asalto, las veces que hacías ruiditos o me abrazabas mientras dormías, todo lo que sentimos me explotó tan cerca de la cara que era imposible no quemarme, era imposible resistirse. Y ahora estamos aquí, acercándonos y fortaleciéndonos, haciéndonos vibrar, haciendo volar al mundo, haciéndonos viajar entre planetas, estrellas y polvo espacial, rozando nebulosas. Estamos aquí y vuelo recordándote brillando a lo lejos, mirándome bailar, mirándome crecer, mirándome ser. Te siento, estás tan cerca... Te acaricio, aún no lo creo... Te quedas, y me arrancas los cables de freno. Mírate, estás aquí dentro, ¿te ves? No vas a caerte, estás enlazado, anclado, tatuado. Mírate, a tu alrededor están nuestras cosas, ¿las ves? Ahí está el recuerdo de los largos caminos en los que nos cansábamos de caminar, pero no de recorrer, en los que la visión de la palmera era un punto de flexión, y ahí está nuestra manta, nuestra casa, ¿y ves eso de allí? Somos tú y yo yendo a la playa que aún no hemos pisado juntos. ¿Te sientes bien? También tienes agua y fuego, y ahí abajo, escondido del mundo, tienes los innumerables e incomparables polvos y besos. En esta zona te pondré caricias y bailes, las risas he pensado que te gustarían aquí arriba, junto a esta lámpara que hice con esos días en las que nuestra luz brillaba en su punto máximo, así siguen iluminadas. Mi piel, por si te lo preguntas, está por todas partes, y mi alma es eso que retumba. También he puesto luces de esa primera Navidad y el dado rojo que está en nuestra mesilla. Espero que no te moleste, he puesto fotos de tu cuerpo desnudo tapando toda esa pared y te he cortado un mechón de pelo. Por aquí está guardado el tiempo que pasamos trabajando juntos y todas las veces que me pediste que me quedara, todas las veces que te asustaste pensando que me iría, y esas veces en las que te entró pánico pensando que me había ido. Hay películas y música en esa estantería, y por ahí están esos días en los que paseamos por escaparates más espectaculares de lo normal. También está alguna escena de las galerías de arte y tiendas de libros desordenados y viejos qque hemos visitado. He puesto un rato de cada día, todavía no está ordenado, quizás necesite tu ayuda para eso, pero de momento está así. Y aún no te lo he enseñado todo, pero tienes todo el tiempo que necesites, ahora vivirás aquí, si quieres... ¿te gusta? Te había dicho que lo estaba guardando todo en carpetas, pero lo he cambiado de lugar, las carpetas me parecían demasiado opacas, aquí resplandece tu luz, aquí es infinito, puedes llenarlo todo.