Desde aquí, desde mi casa, veo la playa vacía, ya lo estaba hace unos días, ahora está llena de lluvia y tú ahí sigues sin paraguas, sin tu ropa, paseando, como una tarde de julio, pero con frío y tronando. ¿Se puede saber qué esperas? ¿que te mire y que te seque? ¿que te vea y que me quede tomando la Luna juntos? La Luna, tú y yo expectantes a que pase algún cometa o baje un platillo volante. Y la playa llora y llora y desde mi casa grito que aunque pienso en abrazarte, que aunque pienso en ir contigo, el doctor me recomienda que no me quite mi abrigo, que no esté ya más contigo, y yo no puedo negarme, pues el tipo soy yo mismo, estudié mientras dormías, y aún repaso las lecciones, una a una, cada día. Yo no puedo aconsejarte, ya es muy duro lo que llevo, dejemos que corra el aire y digámonos adiós, aunque siga suspirando por algo que no era cierto, me lo dicen en los bares: ‘es algo que llevas dentro’, que no dejas que te quieran, solo quieres que te abracen, y publicas que no tuve ni el valor para quedarme. Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme, ¿quién no tiene valor para marcharse? ¿quién no tiene valor para marcharse? ¿quién no tiene el valor para marcharse? ¿quién prefiere quedarse y aguantar? Marcharse y aguantar.
Letras de canciones. Para cuando no me oigas. Recipiente con besos. Para cuando no esté. Cartas de abrazos. Para cuando no puedas palparme.
lunes, 23 de abril de 2012
Turnedo.
Desde aquí, desde mi casa, veo la playa vacía, ya lo estaba hace unos días, ahora está llena de lluvia y tú ahí sigues sin paraguas, sin tu ropa, paseando, como una tarde de julio, pero con frío y tronando. ¿Se puede saber qué esperas? ¿que te mire y que te seque? ¿que te vea y que me quede tomando la Luna juntos? La Luna, tú y yo expectantes a que pase algún cometa o baje un platillo volante. Y la playa llora y llora y desde mi casa grito que aunque pienso en abrazarte, que aunque pienso en ir contigo, el doctor me recomienda que no me quite mi abrigo, que no esté ya más contigo, y yo no puedo negarme, pues el tipo soy yo mismo, estudié mientras dormías, y aún repaso las lecciones, una a una, cada día. Yo no puedo aconsejarte, ya es muy duro lo que llevo, dejemos que corra el aire y digámonos adiós, aunque siga suspirando por algo que no era cierto, me lo dicen en los bares: ‘es algo que llevas dentro’, que no dejas que te quieran, solo quieres que te abracen, y publicas que no tuve ni el valor para quedarme. Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme, ¿quién no tiene valor para marcharse? ¿quién no tiene valor para marcharse? ¿quién no tiene el valor para marcharse? ¿quién prefiere quedarse y aguantar? Marcharse y aguantar.
La marea.
La
marea me dejó arenas de plata, que pondré en el reloj del tiempo
que no pasa. La marea me dejó islas inundadas, donde atrapar con mi
red una historia de piratas. La marea me dejó la piel cuarteada, la
miel en los labios, las piernas enterradas. La marea me dejó la piel
cuarteada, la miel en los labios, las piernas enterradas. La marea me
dejó palomas de un barco, algas tejidas en forma de desengaño. La
marea me dejó unas conchas sin nombre, con que el niño hace un
collar de un alfabeto que no entiende el hombre. La marea me dejó la
piel cuarteada, la miel en los labios, las piernas enterradas. La
marea me dejó la piel cuarteada, la miel en los labios, las piernas
enterradas. La marea me dejó cangrejos alados, burbujas de hielo y
un libro en blanco. La marea me dejó los versos borrados, la tinta,
un borrón, un papel mojado. La marea me dejó la piel cuarteada, la
miel en los labios, las piernas enterradas. La marea me dejó la piel
cuarteada, la miel en los labios, las piernas enterradas.
Promesas que no valen nada.
Prometo no mandar más cartas y no pasar por aquí, prometo no llamarte más y no inventar ni mentir, prometo no seguir viviendo así, prometo no pensar en ti, prometo dedicarme solamente a mí. Prometo que a partir de ahora lucharé por cambiar, prometo que no me verás, que no voy a molestar. Sabes que lo digo de verdad, que no voy a fallarte en nada, que tengo mucha fuerza de voluntad, que no fallaré en nada. Prometo no seguir así, prometo que no voy a pensar en ti, prometo dedicarme solamente a mí. Y el aire que me sobre alrededor, el tiempo que se quede en nada, nunca más escucharé tu voz, energía nunca liberada. Promesas que se perderán en estas cuatro paredes, como lágrimas en la lluvia se irán. Supe que no tengo sueño y no puedo descansar. Invento más de mil palabras y busco una verdad, intento que suenen de forma genial, intento que no digan nada. Nada siempre es toda la verdad, nada significa nada. Y rompo las promesas que me hice a mí, prometo pensar en ti, ahora prometo sólo pensar en ti. Y hago que suenen de forma genial, prometo que no dicen nada. Nada siempre es toda la verdad, nada significa nada. Palabras que no dicen nada en estas cuatro paredes. Promesas que no valen nada, nada, nada, nada. Y el aire que me sobre alrededor, el tiempo que se quede en nada, nada. Nunca más escucharé tu voz, energía nunca liberada. Promesas que se perderán en estas cuatro paredes, como lágrimas en la lluvia se irán. Se irán. Como lágrimas en la lluvia, se irán. Se irán, se perderán, se irán, se perderán, se irán, se perderán, se irán, se perderán, se irán, se perderán, como lágrimas en la lluvia.
Haghe.
Estoy seca. Tu ausencia me produce, me producía desolación, me acosaba, me agobiaba... creo que eres, perdón, fuiste (sigue siendo difícil verte del pasado) lo más parecido a la vida. Ahora es duro verte como una pérdida, como algo que no volverá, y no sólo porque no quiera yo, que también, sino porque no quieres tú, porque te marchaste sin mirar atrás, sin tambalear, desapareciste sin decir nada... excepto mentiras, claro está. ¿Qué pretendes que piense? ¿Cuántas palabras pretendes que crea? Tú, que en algún tiempo te obstinabas en seducirme con palabras raras, con lenguaje extraño, y ahora... ahora ni siquiera eres capaz de hablar seriamente conmigo... Ahora tú vives con tu felicidad, y yo... yo sin ti. Sin nadie. Pero tampoco quiero que vuelvas. Tú no. Siempre decías que cumples tus promesas, que “una promesa es una promesa”... aunque quizás en eso también mentías... me mentías a mí, a todas, a Ella... Me rendí. No tengo nada que decirle, a Ella no, porque sé que no me hará caso... Será como yo, otra inocente. Tú y tu segunda piel... todo lo encantador de ti, todo lo que marca, lo que se tatúa. ¿Nunca perdiste el control? Por ejemplo, cuando te describieron como “c****n manipulador que no le importa nada salvo conseguir lo que quiere, y cuando lo consigue ya no lo quiere o lo desprecia” ¿te descubrieron ahí?
Tus
ganas de volar, volar libre... siempre fuiste libre, un libre que a
veces necesita calor de mujer... ¿qué quieres de Ella? (sólo
calor) ¿Qué querías de mí? ¿Por qué tanto dolor? ¡Mentira! No
me lo creo. No la amas. No es tuya. Las personas no pertenecen, se
aman. No la quieres, igual que no me quisiste a mí. Y ahora te
atreverás a discrepar, a callarme. Entonces explícame: si tanto
quieres, si tanto amas, ¿por qué te vas dejando tan solo
destrucción? ¿Por qué tanto dolor?
¿Y mis
multas? ¿Y mis pérdidas? ¿Acaso te importo yo? ¿Acaso te importa
lo que pierden las personas a las que dejas inertes, sin vida? ¿Te
importa lo que rompes, lo que destrozas, las ilusiones quebradas?
¿Piensas alguna vez en lo que haces, en lo que eres? Respóndete.
Búscate primero y luego búscala a Ella. Pero a la Ella de
verdad, no a la falsa. Conócete primero a ti, para poder conocerla a
Ella.
Raro...
Es
raro porque tú mismo haces que sea raro… que mis confusiones vayan
a más, que no sepa ni lo que quiero… ¿cómo voy a aclarar mi
cabeza si estás tú ahí desmoronándolo todo, si vienes arrasando
con todos mis principios, con todo lo que tenía tan claro…? Llegas
con tus susurros que logran trepar por los altos muros de mi razón,
con tus palabras raras, con tu forma de hacerme reír a carcajadas
(no sé cómo lo haces, pero siempre logras que sea en el momento
menos oportuno), con esa cara que pones cuando algo no te convence…
y no sé cuándo ni por qué, pero entraste por una de las grietas de
mi ya demasiado remendado corazón, y por lo que veo, pretendes
quedarte.
Mi
miedo aumenta, por todo el daño que hubo, por querer proteger
demasiado mi corazón fusilado, pero de pronto ahí estás tú con tu
manera extraña de ver el mundo, y ahora ya no sé si lo que siento
es miedo o paz… si es cierto eso que expresas con tus ojos, o
simplemente es una visión, si eres cierto, tú, con todo eso que
explicas en tan solo una mirada, o simplemente soy yo que necesito
que sea así.
¿Por
qué? Porque podría comerme el mundo si a cambio me dejaras contar
tus lunares, porque establecería nuevos horarios para poder
observarte mientras duermes, haría que la Luna se quedara
ahí para siempre, para que no te tuvieras que despegar de mi cama,
porque iluminaría tus pasos si algún día te pierdes, porque
pararía el tiempo si tú me lo pides, porque susurraría a voz en
grito que tú y solo tú eres lo que quiero, lo que necesito.
Si
sólo encuentras una razón para alejarte… ven, y explícame que no
me quieres, dímelo al oído, para que tus susurros trepen por mi
razón, por lo menos una vez más.
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