Es
raro porque tú mismo haces que sea raro… que mis confusiones vayan
a más, que no sepa ni lo que quiero… ¿cómo voy a aclarar mi
cabeza si estás tú ahí desmoronándolo todo, si vienes arrasando
con todos mis principios, con todo lo que tenía tan claro…? Llegas
con tus susurros que logran trepar por los altos muros de mi razón,
con tus palabras raras, con tu forma de hacerme reír a carcajadas
(no sé cómo lo haces, pero siempre logras que sea en el momento
menos oportuno), con esa cara que pones cuando algo no te convence…
y no sé cuándo ni por qué, pero entraste por una de las grietas de
mi ya demasiado remendado corazón, y por lo que veo, pretendes
quedarte.
Mi
miedo aumenta, por todo el daño que hubo, por querer proteger
demasiado mi corazón fusilado, pero de pronto ahí estás tú con tu
manera extraña de ver el mundo, y ahora ya no sé si lo que siento
es miedo o paz… si es cierto eso que expresas con tus ojos, o
simplemente es una visión, si eres cierto, tú, con todo eso que
explicas en tan solo una mirada, o simplemente soy yo que necesito
que sea así.
¿Por
qué? Porque podría comerme el mundo si a cambio me dejaras contar
tus lunares, porque establecería nuevos horarios para poder
observarte mientras duermes, haría que la Luna se quedara
ahí para siempre, para que no te tuvieras que despegar de mi cama,
porque iluminaría tus pasos si algún día te pierdes, porque
pararía el tiempo si tú me lo pides, porque susurraría a voz en
grito que tú y solo tú eres lo que quiero, lo que necesito.
Si
sólo encuentras una razón para alejarte… ven, y explícame que no
me quieres, dímelo al oído, para que tus susurros trepen por mi
razón, por lo menos una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario