lunes, 23 de abril de 2012

Raro...


Es raro porque tú mismo haces que sea raro… que mis confusiones vayan a más, que no sepa ni lo que quiero… ¿cómo voy a aclarar mi cabeza si estás tú ahí desmoronándolo todo, si vienes arrasando con todos mis principios, con todo lo que tenía tan claro…? Llegas con tus susurros que logran trepar por los altos muros de mi razón, con tus palabras raras, con tu forma de hacerme reír a carcajadas (no sé cómo lo haces, pero siempre logras que sea en el momento menos oportuno), con esa cara que pones cuando algo no te convence… y no sé cuándo ni por qué, pero entraste por una de las grietas de mi ya demasiado remendado corazón, y por lo que veo, pretendes quedarte.

Mi miedo aumenta, por todo el daño que hubo, por querer proteger demasiado mi corazón fusilado, pero de pronto ahí estás tú con tu manera extraña de ver el mundo, y ahora ya no sé si lo que siento es miedo o paz… si es cierto eso que expresas con tus ojos, o simplemente es una visión, si eres cierto, tú, con todo eso que explicas en tan solo una mirada, o simplemente soy yo que necesito que sea así.

¿Por qué? Porque podría comerme el mundo si a cambio me dejaras contar tus lunares, porque establecería nuevos horarios para poder observarte mientras duermes, haría que la Luna se quedara ahí para siempre, para que no te tuvieras que despegar de mi cama, porque iluminaría tus pasos si algún día te pierdes, porque pararía el tiempo si tú me lo pides, porque susurraría a voz en grito que tú y solo tú eres lo que quiero, lo que necesito.



Si sólo encuentras una razón para alejarte… ven, y explícame que no me quieres, dímelo al oído, para que tus susurros trepen por mi razón, por lo menos una vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario