Porque
tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con
la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que lo he
visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos
dedos, y formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le
puso el camino, y hacerle competencia a cualquier amanecer por la
ventana. No me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
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