Escribiré
la infelicidad de ser feliz,
la
tinta se extinguirá en la punta de esta pluma,
escribiré
y escribiré hasta hartarme de ti
y
que tu recuerdo sea tan sólo una duda.
Ves
tus recuerdos ubicados en la ventana,
mirando
hacia la luna comienza la locura,
y
una endeble brisa se hace "todo" entre la "nada",
al
golpear contra el cristal pequeñas gotas de lluvia.
Una
mente ausente se enciende en un accidente,
entre
llantos inocentes muerte se contenta,
escucha
los lamentos de este pobre ser imberbe,
se
sumerge en una hipocresía, pena eterna.
Una
fuente de sentidos emana sentimientos,
sentimientos
que huyeron de mí hace años, o antaño,
porque
el tiempo sí es efímero, aquí en el infierno,
donde
los segundos son lentos y los siglos rápidos.
Busco
la manera de convertirme en humano,
vagando
por un valle que rebosa detalles,
esto
es algo nuevo para mí, más bien extraño,
pensamiento
que sólo una persona sabe.
En
efecto, esa persona era ella, pequeña,
sólo
ella conoce mis secretos más profundos,
una
mirada suya es capaz de dejar huella,
en
un alma que vaga en un paraje taciturno.
¿Por
qué será que sólo brillo en la oscuridad?
Puede
ser porque lo que más brilla es inerte,
¿por
qué será que cada día la quiero más?
Ah,
será que mi mente miente, como siempre.
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