pero
me corrijo.
Sé que
hay muchas cosas que tengo que cambiar de mi misma, que soy la
primera que falla en este relato, que mis historias ya cansan, que no
encuentro nada más que ingravidez… pero no soy yo quien se dedica
a cortar las alas al mundo, aunque eso no lo veis… Sé que no soy
el prototipo de mujer perfecta, pero.. ¿acaso alguien lo es, en este
sistema de burros? Aquí la gente no para de adorar su propio
ombligo, y yo ya estoy cansada de tantos fachas, de tanta
superficialidad.
Esta
atmósfera me cansa. Ya voy harta de tanta falsedad, de tanto ‘si
no eres guapo, no triunfas’, aunque es ley de vida, ¿no? Debería
acostumbrarme, diréis. Pues yo os digo que no me da la gana, no
pienso asumir, esta vez no. Llevo mucho tiempo asumiendo, y ahora no
me apetece hacerlo más. Pero no hace falta que sigáis evitando mi
compañía, ya me voy yo. Mejor sola que mal acompañada, dicen. Y
esas miradas por encima del hombro, esos cuchicheos… ya me di
cuenta de lo que pasa, no os preocupéis, no hace falta que finjáis
más, no os caigo bien, mundo, no pasa nada, vosotros a mí tampoco.
Tomo la
palabra para dejar claro que me da igual lo que penséis,
sinceramente, que ya no me importa ni me afecta, no pienso ser como
antaño, esa niña tímida y torpe que agachaba la cabeza y sentía
un puñal en el corazón cuando le gritaban: ‘¡FEA!’. A partir
de ahora, cada vez que alguien vomite en mi cara un cúmulo de letras
semejante, gritaré: ‘¡GRACIAS!’ y seguiré mi camino, con la
cabeza bien alta.
Porque
sí. Porque me apetece.
(Y
ahora buscadme y hundidme en la miseria, que eso también me lo he
buscado, ¿NO?)
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