martes, 7 de febrero de 2012

A veces me encuentro siendo esa torpe niña de antaño, y me asusto…


pero me corrijo.
Sé que hay muchas cosas que tengo que cambiar de mi misma, que soy la primera que falla en este relato, que mis historias ya cansan, que no encuentro nada más que ingravidez… pero no soy yo quien se dedica a cortar las alas al mundo, aunque eso no lo veis… Sé que no soy el prototipo de mujer perfecta, pero.. ¿acaso alguien lo es, en este sistema de burros? Aquí la gente no para de adorar su propio ombligo, y yo ya estoy cansada de tantos fachas, de tanta superficialidad. 

Esta atmósfera me cansa. Ya voy harta de tanta falsedad, de tanto ‘si no eres guapo, no triunfas’, aunque es ley de vida, ¿no? Debería acostumbrarme, diréis. Pues yo os digo que no me da la gana, no pienso asumir, esta vez no. Llevo mucho tiempo asumiendo, y ahora no me apetece hacerlo más. Pero no hace falta que sigáis evitando mi compañía, ya me voy yo. Mejor sola que mal acompañada, dicen. Y esas miradas por encima del hombro, esos cuchicheos… ya me di cuenta de lo que pasa, no os preocupéis, no hace falta que finjáis más, no os caigo bien, mundo, no pasa nada, vosotros a mí tampoco.

Tomo la palabra para dejar claro que me da igual lo que penséis, sinceramente, que ya no me importa ni me afecta, no pienso ser como antaño, esa niña tímida y torpe que agachaba la cabeza y sentía un puñal en el corazón cuando le gritaban: ‘¡FEA!’. A partir de ahora, cada vez que alguien vomite en mi cara un cúmulo de letras semejante, gritaré: ‘¡GRACIAS!’ y seguiré mi camino, con la cabeza bien alta. 

Porque sí. Porque me apetece. 

(Y ahora buscadme y hundidme en la miseria, que eso también me lo he buscado, ¿NO?)

No hay comentarios:

Publicar un comentario