lunes, 27 de febrero de 2012

Poco antes de las diez...


Antes de que se apaguen las farolas en la calle, en pleno invierno, antes de que el Sol inunde la habitación, te despiertas y me observas… mientras duermo.

Observas mi paz, mi serenidad, mi sueño… y te cuelas en él.

No dejo de preguntarme qué pensarás. 

Tú, que te hiciste un mapa con mis lunares, que no olvidas la primera mirada que cruzamos, que te sabes de memoria mis cicatrices, que creaste cada pliegue de mi piel, que eres espectador de mi vida, que encontraste tu lugar en el color de mis ojos, que lo único que anhelas es que llegue la mañana para verme amanecer, que te obstinas en parar el viento si me molesta, que te aprendiste cada uno de mis miedos, que te acuerdas de mi pasado y cuidas de mi futuro. Tú, que eres todo lo que necesito. La razón por la que amanezco.



TÚ. Y eso nunca me da miedo.
Te amo. Más que a nada. Por encima de todo.

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