No queda nadie en la calle. Me asomo a la ventana. No hay ruido. Tú duermes… tan calmado, tan sereno.
No nos
queda mucho tiempo, se nos extinguen los segundos, cada vez más
rápido. Sé que pronto se acabarán las miradas, los besos, la
complicidad… pero realmente es lo que siempre quisiste… siempre
fuiste libre, siempre fuiste un alma solitaria. Ligero. Efímero.
En la
primera sacudida de Cronos no pasó nada, pero al segundo asalto…
lo perdimos todo, se esfumó. De pronto miré a la cama y tú ya no
estabas… ahora estaba sola en esa fría habitación y no podía
hacer nada… Cronos se había vuelto contra mí.
Ya no
queda nada. No queda NADA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario