lunes, 27 de febrero de 2012

Todos duermen ya...


No queda nadie en la calle. Me asomo a la ventana. No hay ruido. Tú duermes… tan calmado, tan sereno. 

No nos queda mucho tiempo, se nos extinguen los segundos, cada vez más rápido. Sé que pronto se acabarán las miradas, los besos, la complicidad… pero realmente es lo que siempre quisiste… siempre fuiste libre, siempre fuiste un alma solitaria. Ligero. Efímero.

En la primera sacudida de Cronos no pasó nada, pero al segundo asalto… lo perdimos todo, se esfumó. De pronto miré a la cama y tú ya no estabas… ahora estaba sola en esa fría habitación y no podía hacer nada… Cronos se había vuelto contra mí. 






Ya no queda nada. No queda NADA.

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